Este proyecto se está realizando en 2010 en colaboración con ZEG y CABO.
Las personas van perdiendo capacidades a medida que la edad avanza.
Aunque por una parte se trata de un proceso natural, otra parte tiene que ver con la forma en que los mayores suelen vivir, y la forma en que ven su edad.
Hay factores personales y ambientales que colaboran a la pérdida progresiva de capacidades.
En especial, la escasez de estímulos externos y de exigencias concretas, que se produce al dejar de trabajar, y tener una vida social menos intensa, lleva también a un adormecimiento de las potencialidades.
También el exceso de experiencias (sobre todo las negativas) lleva a una cierta inmovilidad y falta de ilusión.
Una persona que pase mucho tiempo sin caminar, tendrá problemas para moverse.
De la misma manera ocurre con el pensamiento, las emociones, y las habilidades de cualquier tipo. Si se abandonan, se pierde el contacto con ellas, y la destreza para realizarlas.
Ejercitarlas constantemente es la manera de mantenerlas.

Por ese motivo, a través de este proyecto invitamos a las personas mayores a experimentar nuevas posibilidades, y dejarse llevar hacia una vida más activa e interesante, física, intelectual y emocionalmente más completa y equilibrada.
A través de todo tipo de técnicas, en cada sesión hay lugar para despertar el cuerpo, las sensaciones, diferentes planos de relación y distintas maneras de experimentarse a sí mismo.
Hay lugar para la música, la danza, y otras formas artísticas, y para juegos y ejercicios que estimulan las neuronas y facilitan el uso activo de la memoria.
Aunque las actividades están dirigidas a personas mayores, hay siempre un grupo de jóvenes entusiastas que participan, y asisten en la preparación y desarrollo de las sesiones. Son nuestros voluntarios y becarios, que vienen de otros países de la Unión Europea a colaborar con nuestros proyectos, a la vez que desarrollan habilidades profesionales en un ambiente intercultural.